5/2/13

Horror vacui

Fotografía de Víctor Carrillo


Si pudiera encontrar
la palabra
que defina el horror vacui
de este piso desnudo, lleno de aire,
como yo:
a punto de explotar de nada.





16/11/12

El beso

 Fotografía de Víctor Carrillo.
Clíquese en la imagen para verla a mayor tamaño. La primera frase del cartel desgastado bien merece ser leída.


El beso acontece cuando YA ESTÁ BIEN
de darle vueltas a la cabeza.
Es un ataque furtivo en una perpendicular
a la calle grande, en un portal corriente, ordinario,
a una hora no tan intempestiva como pareciera
o acaso un abrir la puerta de casa de manera impertinente
para salvar a otro a media tarde.
Es un acto de caza o de encuentro. Siempre de subsistencia,
porque el beso acontece cuando el mundo se agota,
cuando unos labios deciden que esos labios.
En realidad no: cuando da igual si esos labios
porque los labios, las prisas, el gris, la noche,
la edad, los fantasmas, la cicatriz y Ella.

Pero hablo del beso que pretende no desabrochar los abrigos
ni cambiar el orden de la existencia
                                                              (aunque lo haga).
Saber que simultáneamente más gente se besa. Algunos
acuden a la cama juntos y sucede todo siempre
aunque no deba a veces.

Pero el beso es la historia que no se cuenta,
porque a la mañana el beso ya no es beso:
es un baile de párpados y ruido en algún servicio
de mensajería instantánea.

Sí, con el beso se acaba el mundo (un poco)
aunque nadie se dé cuenta. Y es que
el beso acontece periódicamente
porque Ella
quiere.


De fondo: Los demonios de dentro, de Leone. 

9/11/12

Combustión espontánea

Fotografía de Víctor Carrillo

La nostalgia también nos deshace (por dentro)
en cenizas.
Es un pretexto para respirar que quede intacta la piel.
Que un piso no amueblado alcance
1700°C en medio del invierno en Madrid.

Aquella llamada como cualquier otra.
Y la mecha.

Abrasarse desde dentro de las costillas.
Explotar, por no aguantar más incandescencia entre los dedos.
Y explotar.

Las palabras mancharon una habitación en blanco.
Mis células por el suelo.
Las fotos cayendo por la ventana.

Los versos que no escribimos.



NOTA. La composición final poema-imagen apareció en Boronía. Poemas a 45 rpm (abril 2011)

18/9/12

7.00 pm

Fotografía de Víctor Carrillo

Cuando la luz de las 7 de la tarde al otro lado de la ventanilla,
cabría pensar que la vida no es tan terrible.
Que aún queda leer y las fotos,
pasear con la vista puesta en la parte alta de los edificios
o imaginar historias de otros en un balcón abierto.
Pero irremediablemente acontece un echar de menos
el abrazo de mamá y esconder la nariz
en la camiseta de Él.
Porque Ella sabe que llegará a casa de noche,
que en la otra ciudad hará frío,
que el metro tardará más de lo que debiera...
Y luego el desierto y el trabajo.
Que la habitación se llene de silencio
y después el aire en la faringe y el estómago.

Y no saber que existen las 7.00 pm
ni mamá ni Él.
Ni Ella.

Que tan solo los nervios entre los dientes
y quizás (acaso) una llamada inoportuna
                    -pero inesperada-
y una habitación que explota
                    -sin motivo aparente-.

Son tan terribles las 7.00 pm que
si no existieran
Ella olvidaría cómo mirar.



9/8/12

Aniversario

Fotografía de Víctor Carrillo 
(Madrid, Agosto, 2011)



Dices que hace un año de cuando me llamaste.
Hizo un año unos días atrás,
                                          precisaría yo,
porque recuerdo cuando los nervios en la parada del bus,
                                          luego mi quirófano...
Tú ya te habías marchado de la ciudad (creo).
Yo pensaba que moriría de una forma u otra;
tú, a ratos, querías morir de una forma u otra;
y, al final, míranos, aquí,
hablando de hace un año,
de cuando me llamaste y nos vimos en Goya.
Dices que podrías definir milimétricamente
la temperatura de la luz reflejada en los edificios,
en El Corte Inglés, en la
parada del metro.
Temblabas. Nunca vi a nadie temblar tanto.
Caminábamos deprisa, hablabas deprisa,
contabas todo el dolor de los años,
el amor, Tú. Yo tenía que hablar de tu dolor
pero pensaba en la habitación rosa.


Lo supe todo cuando me llevaste a aquella casa
y callé, porque erais Él y Ella en mis poemas.

Ahora estamos lejos de ninguna casa
aquí. Y no sirven de nada los poemas.