Los habitantes de las ciudades del Sur temen la lluvia que golpea por dentro.
Piensan en castigos divinos, maldiciones,
cuando el cielo parece romperse.
Pierden elasticidad y el sentido de la orientación y
llegan tarde a todas partes.
Temen por su casa, su coche y su DNI.
En realidad, temen sólo por los fonemas que conforman sus nombres.
Los habitantes de las ciudades del Sur hacen recuento de sus pecados los días de lluvia
y rompen los paraguas frente a los escaparates.
Algunos deciden subir a un autobús y dar vueltas por la ciudad.
Todos los habitantes de las ciudades del Sur
dan un sentido (metáforico) distinto a las grandes tormentas de finales de otoño.
A los habitantes de las ciudades del Sur
le escuecen los ojos cuando llueve.
A veces, incluso, lloran.
7/12/10
29/11/10
22/11/10
Breve introducción a mi desorden
Fotografía de Víctor Carrillo
Para construirme un hogar
tuve que empezar por el desorden.
Ensuciar baldosas para escuchar mis ruidos.
Hubo que tallar poros,
imprimir el gotelé de la pared.
Colocar los libros en el borde de la estantería
para tener la convicción de que si daba un salto grande
(y gritaba a la vez)
se vendrían abajo.
Mi hogar tenía que estar preparado para autodestruirse en cualquier momento sin previo aviso
y pillarme dentro.
Cuando todo está limpio quiere decir que está demasiado sucio.
Hay un vacío (de polvo) encima de la mesa.
Mi desorden establece una escala en cuanto a mí.
Me llevo mi desorden en el bolso.
7/11/10
Maletas
Fotografía de Víctor Carrillo
Me marcho sin despedirme.
Llevo conmigo todas las medicinas que hacen falta para mantenerme viva
en los trayectos en metro.
También algo de las que nos hacen morir (de frío) un poco.
Me marcho continuamente de casa con billetes de vuelta abierta.
He adquirido una capacidad (innata) para hacer las maletas en apenas 10 min.
Ésta me llevó menos (menos aún).
Nunca pensé que el amor cupiera en una maleta, en una maleta gastada.
Que abrigue.
27/10/10
Sevilla. Células sanguíneas.
Será como desnudarse o vomitar. Algo así. Con un vestido negro-gris-blanco, unas botas negras, algún adorno en el pelo. Será como bucear por las células sanguíneas a través de los ojos de Víctor Carrillo. Yo sólo pondré la voz que no me ha robado el frío de Madrid. He pedido un micro, un taburete. Me volveré entomológica hasta que se me cierren los ojos.
Para quien esté de paso:
Jueves 28 octubre. 22 horas.
Sevilla. Recital Chilango Andaluz.
Sala el Cachorro, C/ Procurador, 19
Estaré allí con todas mis ojeras, con unas cuantas hojas -algo así como poemas- y las fotografías de Víctor Carrillo (para no sentirme tan desnuda). Pero sí, definitivamente será como desnudarse o vomitar.
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