22/11/10

Breve introducción a mi desorden

Fotografía de Víctor Carrillo

Para construirme un hogar
tuve que empezar por el desorden.
Ensuciar baldosas para escuchar mis ruidos.
Hubo que tallar poros,
imprimir el gotelé de la pared.
Colocar los libros en el borde de la estantería
para tener la convicción  de que si daba un salto grande
(y gritaba a la vez)
se vendrían abajo.
Mi hogar tenía que estar preparado para autodestruirse en cualquier momento sin previo aviso
y pillarme dentro.
Cuando todo está limpio quiere decir que está demasiado sucio.
Hay un vacío (de polvo) encima de la mesa.


Mi desorden establece una escala en cuanto a mí.
Me llevo mi desorden en el bolso.

7/11/10

Maletas


Fotografía de Víctor Carrillo

Me marcho sin despedirme.
Llevo conmigo todas las medicinas que hacen falta para mantenerme viva
en los trayectos en metro.
También algo de las que nos hacen morir (de frío) un poco.

Me marcho continuamente de casa con billetes de vuelta abierta.
He adquirido una capacidad (innata) para hacer las maletas en apenas 10 min.
Ésta me llevó menos (menos aún).
Nunca pensé que el amor cupiera en una maleta, en una maleta gastada.
Que abrigue.

27/10/10

Sevilla. Células sanguíneas.

Será como desnudarse o vomitar. Algo así. Con un vestido negro-gris-blanco, unas botas negras, algún adorno en el pelo. Será como bucear por las células sanguíneas a través de los ojos de Víctor Carrillo. Yo sólo pondré la voz que no me ha robado el frío de Madrid. He pedido un micro, un taburete. Me volveré entomológica hasta que se me cierren los ojos.

Para quien esté de paso:
Jueves 28 octubre. 22 horas.
Sala el Cachorro, C/ Procurador, 19

Estaré allí con todas mis ojeras, con unas cuantas hojas -algo así como poemas- y las fotografías de Víctor Carrillo (para no sentirme tan desnuda). Pero sí, definitivamente será como desnudarse o vomitar.

24/8/10

Garoto















Fotografía de Víctor Carrillo

Ya no tomamos café con la misma frecuencia.
Quizás no he dejado de buscar nuevas costumbres, ritos.
Se trata de deshacer la cama y ser capaz de meterse dentro.
Aplacar los nervios de alguna forma. Quedamos
en que ya no íbamos a jugar con la distancia.
Que ya no iba a coger yo tantos trenes.
Que el café con leche es para los débiles.
Que un solo con hielo (sin azúcar) es la señal clave
para pedir auxilio y que vengas a recogerme.

7/8/10

Llamadas entrantes













Fotografía de Víctor Carrillo

Cuando lo vi, no lo quise.
No quise los restos de lo que quedaba.
Porque sabía todo lo que podíamos llegar a ser, lo que pudimos,
y no quería conformarme con menos.
Por eso te colgué. Y volví a llamarte.

Si la vida es cuestión de horas,
no cojas el teléfono.